Teotihuacan: La casa del sol y la luna PDF Imprimir E-mail

 

Zona Arqueológica de Teotihuacan, Estado de México1

“Tanto por su extensión como por su grado de planificación urbana, Teotihuacán fue el desarrollo urbano de mayor relevancia en el Nuevo Mundo. Asimismo, durante los primeros seis siglos de la era cristiana fue un centro estratégico por los recursos que poseía; un asentamiento de gran magnitud y complejidad que albergaba distintos estamentos sociales-como artesanos y burócratas- y grupos étnicos; un centro de intercambio macrorregional: la capital de un Estado; un sitio de peregrinación, y un modelo del cosmos mesoamericano2.”

La Zona Arqueológica de Teotihuacan3 se ubica en el Estado de México aproximadamente a 40 kilómetros al noreste de la Ciudad de México. fue uno de los centros urbanos más grandes del mundo antiguo, que llegó a concentrar una población mayor a los 100,000 habitantes en su momento de máximo esplendor.  Situada en un valle rico en recursos naturales, Teotihuacán fue la sede del poder de una de las sociedades mesoamericanas más influyentes en los ámbitos político, económico, comercial, religioso y cultural, cuyos rasgos marcaron permanentemente a los pueblos del altiplano mexicano, traspasando el tiempo y llegando hasta nosotros con la misma fuerza y grandeza con que sus constructores la planearon.

La evidencia arqueológica descubierta en el Valle de Teotihuacán revela que durante el período Clásico se desarrolló una de las sociedades urbanas más complejas de toda Mesoamérica, así como que dicha sociedad estuvo altamente estratificada, ampliamente especializada y conformada por diversos grupos étnicos. Elementos distintivos del desarrollo cultural de la sociedad teotihuacana durante el Clásico, han sido identificados en lugares diversos del resto de Mesoamérica, incluyendo otros importantes sitios urbanos como Monte Albán, Cerro de las Mesas, Matacapan, Tikal y Kaminaljuyú.

Para los pueblos que precedieron a Teotihuacán, este sitio tuvo un significado preponderantemente sagrado. Varias fuentes históricas señalan que los aztecas y sus gobernantes llegaron a estas ruinas para orar y celebrar ritos. Posteriormente Teotihuacán fue punto de referencia desde el comienzo de la ocupación española; y en la actualidad es reconocida como uno de los testimonios más sobresalientes del urbanismo antiguo y el desarrollo estatal, por lo que es objeto de interés para investigadores de México y el mundo, que a través de distintas disciplinas científicas continúan explorando su complejidad.

Los vestigios arqueológicos de la antigua ciudad son visitados cada año por millones de personas, haciendo del sitio uno de los mayores polos de atracción turística del país.
El reconocimiento del sitio como patrimonio cultural es universal, pues desde 1987 forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

 

Ubicación de la zona arqueológica


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Arquitectura

La Zona Arqueológica
 
La Ciudadela

Se encuentra en el extremo sur de la metrópoli teotihuacana y su acceso es por la calle de los muertos. Se trata de un enorme cuadrángulo de 400m de lado, rodeado de cuatro grandes plataformas, distribuidas cardinalmente, en cuya cima se encuentran distribuidos 15 pequeños adoratorios. Al final de la gran explanada se encuentra el majestuoso templo de la serpiente emplumada, el cual se encuentra rodeado a los lados por dos grandes áreas habitacionales. Al frente del templo se encuentra un pequeño adoratorio. La ciudadela fungió como un espacio ceremonial, algunos arqueólogos postulan que un fuerte culto al agua fue practicado en este lugar, llegando inclusive a inundar la explanada para la práctica de ciertos ceremoniales, el hallazgo de diversos canales de desagüe en la ciudadela parecen confirmar esta teoría.

Templo de la serpiente emplumada
Se trata de dos edificios, uno de ellos cubre a otro construido con anterioridad. El más reciente guarda la típica forma arquitectónica teotihuacana, esto es, cuatro cuerpos formados de talud sobre tablero, al centro una escalinata con sus alfardas a un costado. Por su parte el templo viejo, el primer edificio, estaba formado por siete cuerpos escalonados, escalinata al centro y alfardas a su costado, con decoraciones de grandes cabezas de serpiente en bulto. Los cuatro lados del edificio estaban decorados, en los taludes están talladas en bajo relieve largos cuerpos ondulantes de serpientes emplumadas rodeados de motivos marinos como conchas y caracoles, sus cabezas miran hacia la escalinata. Por su parte en los tableros la decoración consiste también en cuerpos de serpiente rodeados de conchas y caracoles, la particularidad radica en la representación de dos figuras que se alternan. Una es la cabeza de una serpiente emplumada cuyas fauces dejan al descubierto la dentadura. La otra figura se trata de una representación del dios de las tormentas con el los clásicos atavíos característicos del Tláloc mexica: orejeras, colmillos salientes, etc; y el cual emerge del cuerpo de una serpiente emplumada. Toda esta escena se encuentra rodeada por la clásica moldura de los tableros teotihuacanos. Durante el máximo esplendor de este edifico su fachada fue estucada y pintada con diversos colores.

Calzada de los Muertos
Constituye el eje central de la metrópoli teotihuacana, arranca dos kilómetros al sur de la ciudadela y concluye hasta la plaza de la Luna a los pies de la pirámide, abarcando de esta forma 4 km de largo. El nombre de la calzada no es teotihuacano, fue puesto por los mexicas varios siglos después del abandono de la ciudad, pues pensaban que los más de ochenta basamentos distribuidos a lo largo de la calzada correspondían a tumbas de reyes teotihuacanos. Diversas investigaciones arqueológicas han confirmado que dichas estructuras en realidad corresponden a diversos conjuntos arquitectónicos, relacionados con actividades político-religiosos y habitacionales, los cuales conforme se acercan a la plaza de la luna, se van sucediendo en diversas plazas las cuales se unen entre sí mediante diversas escalinatas, todo esto permite corregir visualmente los 30 m de desnivel imperante entre la Ciudadela y la plaza de la Luna.

Complejo Calle de los Muertos
Se encuentra sobre la calzada de los muertos, al centro de la ciudad teotihuacana, exactamente a la misma equidistancia ente la ciudadela y la pirámide del sol. Este complejo habitacional está limitado por anchos muros que en algunos casos llega a medir hasta 2.30m de altura. Por su extensión puede ser comparable con los grandes conjuntos de la Luna, Sol y la Ciudadela. De manera general las características del patrón arquitectónico del complejo calle de los muertos guarda las mismas características de Teotihuacán: tres templos rodeando una plaza asociada a unidades habitacionales.

Conjunto Plaza Oeste
Se trata del conjunto habitacional más grande y completo hasta ahora explorado de los que integran el Complejo Calle de los Muertos. Se trata de una serie de edificios, en cuya parte central se encuentra un amplio patio central de forma rectangular con un adoratorio al centro, limitado hacia el norte y sur por dos templos iguales con dos cuerpos escalonados, al oeste por otro templo cuyas alfardas guardaban decoración de dos cabezas de jaguar en bulto. En este conjunto es posible distinguir dos épocas constructivas en las cuales la distribución de los espacios guarda la misma correspondencia. En el nivel más antiguo destacan dos enormes cabezas de serpiente con la lengua bífida. Por su parte correspondiente a la etapa constructiva posterior, es posible identificar patios hundidos, adoratorios, un sistema de drenaje, así como algunos ejemplos de pintura mural.

Plaza del Sol
Corresponde al espacio abierto precisamente al frente de la pirámide del sol, alcanza una extensión de 70 m de ancho. Está delimitada por una gran plataforma en forma de “U” que rodea la pirámide del sol, en cuya porción sur se encuentra la casa de los sacerdotes, conformada por varios patios pequeños rodeados de cuartos unidos por pasillos. Al interior al centro de la plaza se encuentra un adoratorio de características típicas en la traza teotihuacana. Fuera de la plaza se encuentran los restos de algunos edificios definitivamente no teotihuacanos, construidos varios siglos después y utilizados por los mexicas para venerar a las deidades teotihuacanas.

Pirámide del Sol
Está conformada por dos edificios, la pirámide y un pequeño basamento de cuatro cuerpos adosado al frente del edificio principal. La pirámide del sol es sin duda uno de los edificios más majestuosos de la antigüedad, alcanza una altura de 65 m y una extensión de 225 m por lado, está formada por cinco cuerpos escalonados, los cuales cuentan con una escalinata al centro, independiente en cada cuerpo. En la parte superior del edificio seguramente existía un templo. Diversas investigaciones arqueológicas han identificado la existencia de una pequeña cueva natural debajo de la pirámide, la cual a su vez termina en varias cámaras. Por encima de la cueva se ha identificado una estructura anterior a la capa visible actualmente. Resulta posible que la fachada del templo guardara cierta semejanza con la decoración del templo de la serpiente emplumada, desafortunadamente la conservación de diversas esculturas halladas asociadas al edificio han sido encontradas en mal estado de conservación por lo que ha resultado sumamente complicado restituir estos elementos a su ubicación original.

Plaza de la Luna
Corresponde el espacio abierto al frente de la pirámide de la Luna. Se accede directamente a través de la calzada de los muertos, de hecho representa el final de dicha vía. Está delimitada simétricamente en dos de sus lados por una serie de basamentos de cuatro cuerpos con escaleras frontales con alfardas a los lados. Al centro de la plaza, precisamente al frente del edificio principal se encuentra un pequeño basamento de forma cuadrangular de dos cuerpos con escalinatas y alfardas en sus cuatro cuerpos. Al pié de la pirámide se observa una serie de estructuras de diferentes características arquitectónicas al resto de los edificios de la plaza, agregados siglos después.

Pirámide de la Luna
Representa el segundo edificio en tamaño de Teotihuacan. La pirámide de la luna alcanza una altura de  46 m y está compuesta por cuatro cuerpos en talud con escalinata con alfarda independiente en cada uno de los cuerpos, de los cuales solo los tres primeros han sido reconstruidos. Está conformado por dos edificios, el segundo de ellos está adosado al primero hacia el sur y está conformado por cinco cuerpos escalonados, construidos bajo el clásico estilo arquitectónico teotihuacano. En función del declive del terreno la parte más alta de la pirámide de la luna está a la misma altura que la cima de pirámide del sol, pues el terreno dónde se construyó la primera resulta más alto. Investigaciones recientes han demostrado que diversas etapas constructivas han tenido lugar en el edificio, asociando cada una a diversas ofrendas encontradas al interior del edificio.

Palacio de Quetzalpapálotl
Está situado en la esquina suroeste de la plaza de la pirámide de la Luna. Se trata de un edifico con patio hundido al centro, coronado con almenas en el techo y pintura mural al interior de los tableros que lo conforman. Está rodeado por tres cuartos, distribuidos hacia el norte, sur y oeste, respectivamente. El patio del Palacio Quetzalpapálotl es un pequeño espacio abierto rodeado de doce pilares decorados en tres de sus lados. Ocho de los pilares son rectangulares, mientras que los de las esquinas están en forma de “L”. En los pilares están representadas, en alto relieve dos clases de aves, identificadas con lechuza y quetzal. En base a los datos obtenidos durante las investigaciones arqueológicas de 1964 de Jorge Acosta, fue posible reconstruir íntegramente el palacio, reincorporando así su viejo esplendor. Actualmente se llevan trabajos de reacondicionamiento de sus espacios y de restauración.

Tepantitla
Se ubica al este de la pirámide del sol, se trata de un conjunto departamental compuesto por estructuras que rodean en tres de sus lados un patio central, en cuya cuarta parte se encuentra adosado a un adoratorios con escalera frontales, el centro de todo el complejo arquitectónico se sitúa en torno a la cámara del mural de Tlalocan, así como el edificio adyacente. Tepantitla, el lugar de los muros o paredones altos en idioma náhuatl, se caracteriza por su pintura mural, sobresalen el patio de los Tlalocs rojos, así como el mural conocido como “el Tlalocan”, identificado y nombrado por Alfonso Caso en los años cuarenta. Según Caso, el mural están representadas escenas relacionadas con lo que las fuentes documentales dicen acerca del paraíso de Tlaloc, esto es el lugar dónde llegan los caídos honrosamente en la guerra, así como las madres fallecidas en parto y otros acaecidos por males y hechos relacionados al agua. Recientes investigaciones han dejado de manifiesto la necesidad de no trasladar el concepto mexica al mundo teotihuacano, por lo que, basándose en métodos interdisciplinarios, se ha reinterpretado el significado del mural relacionándolo con rituales, sacrificios y danzas asociados con el juego de pelota, identificando los diseños de “escudos rojos” como posibles marcadores del jugo de pelota, en este sentido, el hallazgo de un marcador de estas características en las inmediaciones del rancho La Ventilla en la primera década del siglo XX, confirma esta idea.

Atetelco
Se ubica en el sector oeste de la zona arqueológica, se trata de dos patios rodeados de unidades habitacionales. En el primero se logra identificar el típico patio cuadrangular de una gran casa teotihuacana, en cuyos lados tiene una escalera con alfardas. Al centro se encuentra un adoratorio con tres pequeños taludes y tres tableros, durante las investigaciones en este lugar se logró identificar que el adoratorio estaba pintado en su totalidad a base de fajas horizontales angostas, en colores rojo y turquesa. Por encima del adoratorio se yergue un templo en miniatura rematado con almenas en el techo. Con respecto a los cuartos, tanto el ubicado al sur del patio, así como al interior del mismo conservan restos de pintura mural. El siguiente patio, denominado “Patio Blanco”, esta reconstruido por tres pórticos, reconstruidos hasta el techo, logrando recolocar diversos fragmentos de pintura  que se recuperaron durante las exploraciones arqueológicas. Los diseños plasmados en los tres pórticos son muy similares.

En la parte baja, una franja en talud en dos de los pórticos está decorada con figuras de coyotes, que portan un gran tocado de plumas, de sus bocas emerge una vírgula. Por debajo se observa un diseño trilobado, asociado a corazón del cual caen tres gotas. Las partes altas de los muros interiores de los tres pórticos tienen una decoración a base de líneas entrelazadas a manera de red asemejando rombos, al interior de cada uno de los rombos se encuentra la representación de un personaje cargado de plumas y adornos, relacionado con la clase sacerdotal. Aunque de manera general los murales son muy similares, guardan entre si pequeñas diferencias. Los sacerdotes del sur portan una cabeza de ave, los del este portan atavíos relacionados al dios de las tormentas, mientras que los del norte portan atavíos que hacen referencia a coyotes. Finalmente, al salir al pórtico norte en las jambas de una de sus puertas están plasmadas dos figuras humanas con deformaciones corporales, la primera tiene los pies torcidos, la otra muestra un pie deforme.

Tetitla
Se encuentra 400 m al oeste de Atetelco. Se trata de un gran conjunto habitacional rodeado por un ancho muro, dividido en varias secciones que sugieren ser unidades habitacionales independientes, no así una sola, todas unidas formando un gran edificio rodeado de calles. Los muros de los recintos son considerablemente largos y sin ventanas, tan solo con un acceso en ocasiones con escalinatas hacia el interior de los recintos. A lo largo del conjunto de Tetitla es posible apreciar una gran cantidad de pintura mural teotihuacana, por lo menos 120 muros pintados, entre las que destacan las conocidas como Las Águilas, La Gran diosa, Caballero Jaguar, Jaguares anaranjados, Manos, Vírgulas con gotas, Aves con conchas, etc. Es frecuente encontrar representaciones de dioses con suntuosas vestiduras, numerosos animales como jaguares, serpientes, quetzales, lechuzas, así como figuras humanas en escenas complejas.

En uno de los pórticos, se encuentran varios de los murales más sobresalientes de la ciudad. Al oriente del patio principal, están representados seis grandes felinos con plumas, al frente tienen un diseño trilobado. En pórtico poniente, en el mismo patio, se encuentra el mural conocido como “La Gran Diosa””, se trata de la representación de dos personajes de espalda que portan un enorme tocado rematado con plumas, en el cual al centro de la banda está representada la cabeza de un ave. Por debajo del tocado, los personajes portan una máscara de jade, así como nariguera del tipo Tlaloc con sus colmillos emergiendo, así como grandes orejeras del mismo tipo. De sus manos extendidas, brotan chorros con elementos acuáticos. El personaje parece estar sentado en un pequeño pedestal viendo hacia el interior del edificio.

Zacuala
Se trata de un gran conjunto habitacional, rodeado por un ancho muro cuyo único acceso se encuentra al sureste. Al igual que Tetitla, se encuentra conformado por varias unidades habitacionales de gran tamaño que rodean pequeños patios centrales, todas ellas enmarcadas por calles al cásico estilo teotihuacano. Al centro del conjunto se puede apreciar un gran patio cuadrangular rodeado en tres de sus lados por grandes edificios con pórticos al frente, al sur del patio emerge un gran adoratorio de forma cuadrangular con escalinatas con alfarda al frente, el adoratorio termina en su unión con el muro perimetral del conjunto. En base a la distribución de los accesos, pasillos y cuartos, todo indica que la entrada a Zacuala estaba totalmente restringida y controlada. Con respecto a la pintura mural, al igual que el resto de los “palacios” en la periferia de la gran urbe mesoamericana, está presente de manera significativa, desafortunadamente su estado de conservación es pobre, estando ausentes de esta manera los grandes murales de los demás conjuntos.

De manera general los diseños están plasmados en las partes bajas de los muros, los cuales no fueron reconstruidos a su altura original como en otros palacios, se incluyen diseños cruciformes, geométricos regulares e irregulares, así como algunos zoomorfos. Sobresale el fragmento denominado boca radiante y marco de volutas. Se trata de un tablero en cuyo interior se identifica un diseño semicircular denominado "boca radiante", compuesto por una boca con labios cerrados y un tipo de halo de rayos o plumas en su interior. A su lado se aprecian formas en pico, volutas y bandas con ojos invertidos. El marco del tablero tiene volutas de tamaños irregulares.

Yayahuala
Este conjunto departamental se ubica al oeste de la calzada de los muertos, y al igual que sus similares está rodeado por un ancho muro perimetral. Yayahuala es unico, comparado con otras estructuras conocidas de teotihuacan debido a su amplia y alta entrada dispuesta hacia el oeste Para poder acceder al conjunto por este lado, es necesario subir a un pequeño recinto que inmediatamente baja al patio principal del conjunto. El patio es de forma rectangular y de grandes dimensiones, al centro conserva un pequeño adoratorio. Tal y cómo el patrón arquitectónico teotihuacano indica, el patio está rodeado por tres grandes recintos con pórtico frontal, a los cuales se accede por sus escalinatas. El resto del conjunto está conformado por pasillos que llevan a recintos más pequeños que los centrales, los cuales en base a sus características formales indican accesos restringidos a la parte trasera del conjunto. Con respecto a la pintura mural, sólo algunos pocos fragmentos se encuentra exhibidos en el sitio, puesto que la mayor parte se encuentra bajo resguardo.La pintura presente en el conjunto representa un diseño polilobulado con estrellas y conchas en su interior.

La Ventilla
Se ubica al oeste de la ciudadela, se trata de un barrio periférico teotihuacano, dividido en cuatro frentes, cada uno con características particulares. El frente uno se encuentra en la porción sureste de La Ventilla  Se trata de un enorme conjunto arquitectónico integrado por edificios de carácter cívico-religioso, bardado periféricamente por un ancho muro. El conjunto está seccionado en cuatro: edificios de Borde Rojos, Patio de los Chalchihuites, plaza central y plaza sur. El Frente 2 se localiza al oeste del frente 1, en función de excelentes acabados y por la amplitud de sus aposentos, ha sido considerado del tipo residencial. El conjunto está rodeado por tres calles e integrado por varias secciones formadas por aposentos y patios comunicados por pasillos. Al centro del conjunto destaca el desplante un gran basamento piramidal construido con muros en talud y tablero, el cual tiene adosado otro basamento más pequeño formando así una gran estructura central. A los lados se encuentran dos plazas delimitadas por edificios a la manera teotihuacana.

La plaza 2, conocida también como “Plaza de los Glifos”, sobresale de toda la unidad, pues durante las exploraciones arqueológicas, se detectó sobre el piso estucado una serie de figuras de carácter glífico, las cuales han sido consideradas como parte de un complejo sistema de escritura, posiblemente los antecedentes de los códices del altiplano central mexicano. Dentro del mismo frente sobre el piso estucado de un pequeño patio fue identificada la representación de un personaje masculino, cuya escena asocia a cuestiones de fertilidad y autosacrificio. Otra área interesante es el Patio de los Jaguares, en dónde los muros de las estructuras que rodean al patio están plasmados diseños de jaguares asociados con figuras humanas y elementos astronómicos.

El frente 3, ubicado en el extremo noroeste de La Ventilla, está conformado por dos conjuntos habitacionales, el conjunto A sobresale por sus características particulares. Se trata de varias unidades habitacionales cada una conformada por varios aposentos y un pequeño patio, cada unida alineada a lo largo de las calles dónde se encuentra su acceso. En función de los materiales arqueológicos recuperados y de las características de las unidades, se ha considerado que esta unidad habitacional era la vivienda de grupos domésticos especializados en la producción de artesanal de objetos suntuarios, pues numerosos desechos de piedra verde, concha pizarra y otros materiales, asociados con artefactos en proceso de manufactura y de algunas herramientas de trabajo, fueron recuperados durante las excavaciones. Por su parte el frente 4 está conformado por unidades habitacionales. La ventilla es el conjunto teotihuacano dónde se han detectado el mayor número de entierros, este lugar tenía un sistema ritual y funerario muy variado y complejo, aquí se recuperaron una gran proporción de individuos infantiles asociados a contextos diversos.

 

 

 
Historia

Historia4

Período Prehispánico
Neolítico (12,000–3000 a.C.)

En la Cuenca de México se han registrado algunas de las ocupaciones más antiguas del territorio mexicano, tanto como 9000 a 4000 años A. P., ubicando restos aislados y escasos de ocupaciones de aldeas con asentamientos temporales, sin embargo para el Valle de Teotihuacán no se ha reportado evidencia de ocupaciones tan antiguas. Es importante señalar que en este período de tiempo se dieron grandes cambios, como el sedentarismo, la domesticación de plantas y animales, y el uso de la cerámica entre otros, siendo la Cuenca de México una de las regiones en donde se originaron estos factores del desarrollo cultural.

Preclásico Temprano (2500–1200 a.C.)
La Cuenca de México ya muestra el establecimiento de poblaciones sedentarias organizadas en aldeas agrícolas, en donde materiales nuevos como la cerámica se difunden rápidamente. Estos asentamientos se concentran en el sur de los lagos. El Valle de Teotihuacán seguramente experimentó los mismos cambios, sin embargo no se han reportado aquí evidencias de este período histórico.

Preclásico Medio (1200–400 a.C.)
La Cuenca de México muestra un claro aumento de la población, una jerarquía social y la construcción de algunos edificios de carácter publico. Algunos asentamientos tan grandes como lo fueron Tlatilco, Ticóman y Zacatenco superaron los 2,000 habitantes en tanto Cuiculco concentró una población seguramente mayor, y aún cuando no fueron del todo contemporáneos conformaron una misma tradición cultural. En este período aparece la escritura, la arquitectura monumental y otros elementos culturales. El Valle de Teotihuacán registra algunas aldeas aisladas, posiblemente agrícolas (600 - 150 a.C.) En las laderas bajas del sur del Cerro Gordo al norte del Valle y en las laderas medias de la sierra del Patlachique al sureste del Valle se establecen algunas aldeas dispersas y pequeñas, pero en el extremo sur del Valle se ubica el sitio Tezoyuca una aldea grande ubicada sobre la cima de una elevación media, la cual presenta arquitectura monumental.

Preclásico Tardío (400 a.C.–200 d.C.)
La Cuenca de México muestra un cambio notable en los patrones de asentamiento, ahora hay una clara preferencia por ocupar el norte de la región sin abandonar el sur. La población sufre un nuevo aumento, las ocupaciones son abundantes y cada vez menos dispersas; se registran agrupaciones de estas en algunos sectores de la Cuenca. Al final de la fase se han establecido una gran cantidad de asentamientos de varios tamaños y estatus sociales, de los cuales algunos casi podrían considerarse urbanos, como Cuiculco y Teotihuacán.

Se observa un fuerte aumento de población, con sitios pequeños en las laderas bajas y en la llanura aluvial del río San Juan, dentro del Valle de Teotihuacán. En este período se alcanza una compleja organización social en toda la Cuenca, ahora es más clara la jerarquía social entre los sitios. Los centros mayores, Cuicuilco y Teotihuacán surgen agrupando comunidades asentadas previamente y alcanzan una extensión de hasta 400 h. y una población de aproximadamente 20 mil habitantes.

La arquitectura pública monumental es más abundante, se incrementa el tamaño de las aldeas, habiendo cada vez más aldeas grandes y medianas. Sin duda en este período se desarrollo en la Cuenca el primer Estado, como organización sociopolítica, y las ciudades, como sucede en Cuicuilco y Teotihuacán. Estos dos fenómenos son un factor de gran relevancia para la historia cultural de la región y de toda Mesoamérica. El Valle de Teotihuacán con una gran ciudad en rápido crecimiento, único en el mundo, adhiere a su asentamiento gran parte de las comunidades vecinas, alcanzando así los 10 km. de extensión y cuando menos 30 mil habitantes.

Clásico Temprano (200–600 d.C.)
El desarrollo cultural de la Cuenca se concentra en Teotihuacán y ésta se consolida como el gran centro de una civilización urbana, desde el final del período anterior y el inicio de este. Para el 100 - 200 d. C. Teotihuacán es la única urbe de la región y no habrá una ciudad, ni un Estado como este en todo el resto de la historia prehispánica. La ciudad antigua alcanza los 20 km 2 y posiblemente los 150,000 habitantes.

El resto del Valle muestra varios asentamientos en torno a la gran urbe. Se desarrollan con este gran fenómeno sociocultural nuevos cambios en la forma de vida de la región, como la regia organización social, la clara diferenciación entre las clases sociales, y una fuerte especialización en diferentes labores, como la administración pública, la construcción, la producción de alimentos, y el comercio a larga distancia entre otras.

Teotihuacán no es para entonces la única Ciudad-Estado de Mesoamérica, pero sin duda es la más extensa y una de las más influyentes de América. Su asentamiento es al parecer una de las pocas del mudo con un proyecto urbano diseñado desde sus orígenes.

Clásico Tardío (600–900 d.C.)
Durante este período Teotihuacán sufre una desestabilización social tan fuerte que termina con la destrucción y abandono parcial de la ciudad, reduciendo la población a 30,000 habitantes. La Cuenca de México presenta fuertes cambios en la ocupación, se reorganiza el sistema social regional.

Posclásico Temprano (900–1200 d.C.)
Con la ciudad casi abandonada se presentan en el Valle varias comunidades rivales con varios asentamientos menores dispersos en toda la región. La Cuenca, en general, presenta un aumento de asentamientos en todos los sectores, al parecer el sistema social fragmentado se divide en varios sectores rivales que pueblan toda la cuenca. Aunado a esto llegan al centro del país nuevas migraciones del norte, las cuales se van integrando al sistema sociocultural local. Aparecen en las regiones vecinas nuevas Ciudades-Estado menores pero de un marcado carácter militar.

Posclásico Tardío (1200–1521)
Durante todo este período el Valle de Teotihuacán es ocupado por una población dispersa con escasos sitios centrales, los cuales a su vez eran constantemente conquistados por fuertes Estados como el Azteca y el Acolhua con cede en Texcoco, y algunos otros de menor importancia. La región experimento fuertes migraciones de poblaciones externas y cambios de comunidades enteras dentro de la misma región.

La dinámica social tan compleja permite un fuerte aumento de la población y la preocupación de toda la región, no hay entonces un área sin ocupación humana, en el Valle de Teotihuacán se han registrado cerca de 300 asentamientos de esta fase, de diferentes tamaños, lo cual es muestra del complicado sistema social.

Período Novohispano
A principios del período Novohispano, comenzaron a observarse importantes cambios demográficos en el Valle de Teotihuacán, como consecuencia de las políticas de población aplicadas por el gobierno español, entre las que sobresalen la implementación del sistema de congregación de indios, que obligaba a los habitantes de los distintos pueblos de la región, a formar nuevas villas, bajo la acción inmediata y directa de las autoridades civiles y religiosas.

Lo anterior tuvo como consecuencia la movilización de importantes masas de indígenas que de la noche a la mañana perdieron sus tierras, lo que implicó también la pérdida de su principal medio de subsistencia, ya que el grueso de la población indígena vivía de la agricultura. La población del Valle era mayoritariamente indígena aunque con la presencia de españoles se dio lugar a la creación de dos nuevos grupos de población: los criollos y los mestizos.

Las epidemias traídas por los europeos y la opresión a la que sometieron a los habitantes, causaron grandes mermas en la población indígena, según consta en los registros de las epidemias de 1531 y 1545. Las órdenes Franciscana y Agustina se encargaron de evangelizar la región, dejando constancia de su presencia en la gran cantidad de templos católicos erigidos en el centro de cada poblado, teniendo como cabeceras eclesiásticas las feligresías de San Juan Teotihuacán y Acolan, respectivamente, hasta el siglo XVIII, cuando pasaron a depender del clero secular.

Las actividades económicas del Valle eran la agricultura, la ganadería, la horticultura, arboricultura (maguey, nopal, nogales, peras, membrillos, cerezas y ciruelas), la avicultura, el comercio y algunas industrias, artes y oficios. La existencia de bienes de la comunidad imponía a los tributarios de los pueblos la obligación de prestar gratuita y periódicamente sus servicios en la conservación, cultivo y aprovechamiento de esas tierras.

El comercio se efectuaba en los tianguis de San Juan y Acolan, teniendo como principal mecanismo de intercambio el trueque. Es importante mencionar que una de las industrias más prósperas de la época fue la pulquera, por lo que se disponía de grandes extensiones de tierra para el cultivo del maguey, del cual además se obtenían diversos productos.

 

 
Exploraciones

Exploraciones

1675               Carlos de Sigüenza y Góngora, interesado por conocer la antigüedad de las ruinas teotihuacanas, lleva a cabo la que ha sido considerada la primera excavación francamente arqueológica en la que se trata de utilizar un monumento para esclarecer algún problema histórico (Bernal 1979). La exploración consistió en un túnel excavado en la pirámide del sol y en sus conclusiones considera a las pirámides “antiquísimas”. Lamentablemente no se han encontrado los escritos que debió hacer este erudito pero posteriores estudiosos basados en sus trabajos mencionan que la Pirámide se encontraba “hueca”, tenía una tumba en el centro y en poco posteriores al diluvio “posterior al diluvio” (Bernal 1979:47-48). Desafortunadamente información de esta la primera exploración teotihuacana, no llega a nosotros de primera mano, pues los escritos de Sigüenza se perdieron en el tiempo, Lorenzo Boturini en su Idea de una nueva Historia General de la América Septentrional, narra este episodio de la historia teotihuacana. Tomando en cuenta la falta de certeza de la información, diversos investigadores divergen en cuanto a si el túnel de Sigüenza en realidad fue realizado en la pirámide de la luna o si lo fue en la del Sol.
 
1780               El padre jesuita Francisco Javier Clavijero, publica en Italia la obra Historia antigua de México. En esta obra se hace mención a los dos edificios principales de la antigua ciudad y de las esculturas en la parte superior de cada edificio, haciendo alusión a la idea generalizada que estaban cubiertas de oro, lo cual es completamente falso pues la orfebrería como actividad artesanal es de épocas posteriores en esta región.
 
1803               Arriba a la Nueva España el barón Alejandro von Humboldt y visita Teotihuacan. Las memorias de su visita queda plasmada en las obras, Vistas de las cordilleras y Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, ahí hace mención de las pirámides comparándolas con las de Egipto, repitiendo el tema de las esculturas de oro en la cima pero "que se llevaron los soldados de Cortez" y además aborda el tema del origen de la antigua ciudad.
 
1840               Una vez consumada la Independencia México establece relaciones diplomáticas con España, como cónsul es nombrado Ángel Calderón de la Barca quién llega al país con su esposa Frances Erskine Inglis mejor conocida como la marquesa Fanny Calderón de la Barca. Desde su arribo la marquesa muestra interés por el pasado prehispánico, visita Teotihuacan y deja descripciones del lugar, erróneamente atribuye a los conquistadores la destrucción del sitio.
 
1864               La Comisión Científica de Pachuca designa al ingeniero Ramón Almaraz para llevara cabo el mapa topográfico de la antigua ciudad.
Los trabajos permitieron, además de realizar el primer mapa con aparatos de precisión, establecer las coordenadas geográficas de la pirámide del Sol, de la Luna y de La Ciudadela. Los resultados se publicaron en la memoria de la Comisión.
 
1881               Desire Charnay, como parte de la comisión científica de Maximiliano visita la antigua ciudad, llevando a cabo algunas exploraciones y fotografiando algunos de sus edificios.
 
1895               Antonio García Cubas y Alfredo Chavero toman las primeras fotografías de edificios teotihuacanos
 
1905               Comisionado por Porfirio Díaz, Leopoldo Batres lleva a cabo exploraciones en la pirámide del Sol. Los trabajos son parte de los festejos del centenario de la Independencia de México. Durante cinco años, Batres libera y reconstruye este edificio, lo cual le causaría una serie de críticas nombrándolo inclusive el arqueólogo del porfiriato. Según Remy Bastien en su tesis La pirámide del sol en Teotihuacan de 1947 (Citado por Matos 2003: 30), en la reconstrucción que hizo del edificio le aumento un cuerpo más. En esta misma época se construye el museo de sitio y se establecen leyes de protección para la zona.
 
1909               Manuel Gamio excava en San Miguel Amantla, situando el desarrollo de la cultura teotihuacana entre los aztecas y el preclásico.
 
1917               Dan inicio las investigaciones de Manuel Gamio en Teotihuacan, dentro de las cuales se contempla un estudio integral de la región bajo dos categorías generales, población y territorio a través de su historia, contemplando desde la época prehispánica hasta esa fecha.  Los trabajos de Gamio conforman la primer investigación interdisciplinaria, pero además la primera investigación arqueológica con tintes más cientificistas que las predecesoras y dónde su comienza a utilizar a la estratigrafía como método de excavación y para el conocimiento del pasado. El estudio de Gamio resulta un parte aguas en cuanto al surgimiento en México de la Antropología como ciencia. En cuanto a los trabajos arqueológicos, Gamio excava el templo de las serpientes emplumadas y la Pirámide del Sol.

En este último decidió abrir un túnel desde el lado este de la pirámide hasta el centro, abarcando 97 metros lineales hacia el oeste, desde la primera plataforma. Las conclusiones tras la exploración indican la inexistencia de ninguna estructura interna que indicara edificios previos a la vista actual.
 
1922               Se publica la población del Valle de Teotihuacan, obra que incluye los resultados de las investigaciones de Gamio, no sólo en la zona arqueológica sino en todo el valle, incluyendo estudios de geología, geomorfología, flora y fauna, arquitectura, sobre la cultura material prehispánica, aspectos económicos y religiosos de la época colonial y de las condiciones de vida de los entonces habitantes del valle.
 
1933                          Eduardo Noguera y José R. Pérez excavan otro túnel en la pirámide del Sol, abarcando 116.5 metros de longitud y partía de la plataforma adosada en el lado oeste. Este túnel se encontraba al centro con el realizado por Gamio. Las conclusiones tras la exploración llegan a lo mismo que Gamio: la inexistencia de ninguna estructura interna que indicara edificios previos a la vista actual.
 
1934               Sigvald Linné del museo Etnográfico de Suecia excava por primera vez conjuntos habitacionales complejos como los de Xolalpan y Tlamimilolpan, lo cual permitió estudiar aspectos sobre la forma de vida de la población prehispánica.
 
1942               Alfonso Caso excava el conjunto habitacional de Tepantitla, descubriendo el mural conocido como Tlalocan.
 
1942-1943     Pedro Armillas auspiciado por la Viking Found excava un conjunto arquitectónico en la calle de los muertos encontrando un piso de mica en su interior. Explora además los conjuntos de Atetelco y Zacuala.
 
Eduardo Noguera, George Vaillant y Jorge Acosta desarrollan investigaciones independientes para establecer una cronología fiable de la ciudad y su entorno. Las excavaciones realizadas por Acosta en Tula, sirven para refutar la propuesta de Gamio sobre la contemporaneidad de teotihuacanos y aztecas y se definen ya los grandes periodos del Clásico-Postclásico del valle con base a tres grandes bloques culturales: Teotihuacan, Mazapa y Azteca.
 
1960’s            Se organiza un estudio integral del valle de Teotihuacan conjuntándose en tres proyectos complementarios entre sí:
 
El proyecto del Valle de Teotihuacan. Dirigido por William T. Sanders, se concentró en el estudio del desarrollo de los patrones de asentamiento, la explotación de los recursos y la modificación que hace el hombre, buscando comprender la evolución e interrelación de la población con el medio en que vive (Sanders 1964:1-2). Durante el proyecto se localizaron cerca de 600 sitios arqueológicos de los cuales se excavaron cerca de una veintena con la finalidad de resolver algunos de los problemas específicos surgidos en la prospección del territorio. Las conclusiones de cinco años de recorrido de campo (1960-1965) se concretaron en la publicación de diversas memorias y en la obra de 1979 The Basin of Mexico: The Cultural Ecology of a Civillization.
 
El Proyecto de Mapeo de Teotihuacan (The Teotihuacan Mapping Project) dirigido por René Millon, el cual consistió en un minucioso estudio fotogramétrico, de recorrido de superficie y en la realización de excavaciones de sondeo en algunos sectores, con la intención de poder elaborar un mapa completo de la antigua ciudad, buscando caracterizar cada uno de sus sectores. Así se logró conocer aspectos relacionados con la planificación urbana, densidad de población, ubicación de conjuntos habitacionales y la presencia de barrios con población foránea, entre otros aspectos.
 
1960-1962    El Proyecto Teotihuacan del INAH. Coordinado por Ignacio Bernal y enfocado en trabajar el sector central de la ciudad con la intensión de abrirla al turismo, pero además de poder caracterizar histórica y culturalmente a la ciudad. Los resultados de estas exploraciones constituyen la mayor parte de la vista actual de la visita a la zona arqueológica, pues se excavaron varios edificios a lo largo de la calle de los Muertos, abarcando el espacio entre el conjunto pirámide de la Luna y la Ciudadela. Los trabajos dentro de este proyecto incluyeron además las exploraciones de Jorge Acosta en el Palacio de Quetzalpapalotl; y los de Laurette Séjourné en los conjuntos residenciales (conocidos como palacios) de Tetitla, Zacuala y Yayahuala. Como resultado de esta etapa de exploraciones se pudo establecer la primera secuencia cronológica de la ocupación de la ciudad.
 
1962               Roberth Smith excava otro túnel en la pirámide del Sol, en esta ocasión alcanzó una extensión de 30 metros y fue trazado en dirección este-oeste en la parte superior del edificio en lo que corresponde al quinto cuerpo, los resultados fueron los mismos que los predecesores trabajos.
 
1971               Se localiza al pie de la pirámide del Sol un pozo de siete metros de profundidad cubierto por piedras y cascajo, una vez removido el material se descubrió una escalera que guiaba a un túnel situado justo por debajo de la pirámide. Este hallazgo dio inicio a los trabajos de Jorge Acosta y Doris Hayden en el lugar. Las conclusiones de las investigaciones señalan que el túnel ya existía antes de la construcción del edificio pues su acceso coincide con el centro de la escalinata del edificio, además plantean la posibilidad de que el túnel correspondiera a una representación del antiguo Chicomostoc que no es otra cosa que un sistema de siete cuevas dispuestas en cámara.
 
1980-1982     Como parte del Proyecto Teotihuacan 80-82, coordinado por Rubén Cabrera se excavaron conjuntos habitacionales en la Ciudadela, algunos talleres de cerámica la norte de esta, así como también el Complejo Oeste de la Calle de los Muertos, así cómo en el templo de las serpientes emplumadas en la Ciudadela, excavando el basamento perimetral, así como un túnel hacia el interior del templo de las serpientes emplumadas con el propósito de conocer las estructuras más tempranas, si las hubiera, y comprobar la posible existencia de tumbas u ofrendas en el templo. Las excavaciones permitieron conocer que, el Templo de Quetzalcóatl o de la Serpiente Emplumada se construyó en un único momento a finales de la fase Miccaotli y principios de la fase Tlamimilolpa. Pero tal vez, el descubrimiento más espectacular y que ha modificado trascendentalmente nuestras proposiciones sobre la cultura teotihuacana, fue el descubrimiento de numerosos individuos sacrificados. Ello obligó a replantear ideas tales como el tipo de organización estatal, el manejo de la ideología por parte de las estructuras del poder, la práctica del sacrificio humano y el desarrollo del calendario
 
1985               El Instituto de Investigaciones Antropológicas, a través de la Dra. Linda Manzanilla, llevan a cabo el estudio de un conjunto habitacional en Oztoyahualco dentro del Proyecto Interdisciplinario: Antigua ciudad de Teotihuacan. Primeras fases de desarrollo urbano, en el sector noroeste del Valle de Teotihuacan. Los resultados permitieron conocer aspectos referentes a las actividades cotidianas de los antiguos teotihuacanos. En continuación de este proyecto, el IIA de la UNAM desarrolló un proyecto de investigación alrededor de las cuevas y cavidades situadas en la parte norte de la ciudad. Las excavaciones se concentran en la zona este de la Pirámide del Sol proporcionando nuevos datos acerca de la ocupación subterránea en periodos Epiclásicos y Postclásicos.
 
1987               La Zona Arqueológica de Teotihuacan es insertada en lista indicativa de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
 
1992-1994     El proyecto especial Teotihuacan, coordinado por Eduardo Matos, produjo nueva luz sobre el pasado teotihuacano, se exploraron espacios aledaños a la pirámide del Sol y la Luna, así como al templo de las serpientes emplumadas en la Ciudadela, dónde se recuperaron nuevos entierros similares a los reportados entre 80-82. Este proyecto incluyo además exploraciones en el barrio de La Ventilla, (ubicado en el circuito periférico de la zona arqueológica); ahí se exploraron diversos conjuntos arquitectónicos lográndose identificar barrios de trabajadores de lapidaria, así diversas áreas de diversas actividades. Entre los hallazgos sobresale la localización de un piso de estuco conformado por diversos glifos pintados enmarcados en cierto tipo de retícula, los diversos glifos parecen señalar indicios de escritura, de lo cual ciertamente no se había tenido certeza plena.
 
1997               Proyecto “Teotihuacan: Elite Y Gobierno. Excavaciones En Xalla Y Teopancazco. Linda Manzanilla, Leonardo López Lujan y William Fash, excavan Xalla y Teopancazco, el principal objetivo es averiguar si Xalla, por sus características fue la sede de los gobernantes teotihuacanos., así como reconstruir la identidad social de sus habitantes y su estilo de vida.
 
2000               Saburo Sugiyama y Rubén Cabrera realizan exploraciones al interior de la pirámide de la Luna a través de un túnel que corta transversalmente el eje oeste este del edificio. Las exploraciones han permitido establecer las diversas etapas constructivas o modificaciones que han tenido lugar en el edificio, así mismo se han recuperado algunas ofrendas asociadas con dichas modificaciones del edificio, incluyendo individuos sacrificados, algunos decapitados atados de pies y manos, así como restos de felinos dentro de jaulas de madera y algunos entierros con ofrendas suntuosos.
 
2003               Los arqueólogos Sergio Gómez y Julie Gazzola, junto con el restaurador Rogelio Rivera Chong, llevan a cabo el proyecto de investigación y conservación del templo de la serpiente emplumada. Los trabajos, además de buscar información sobre el pasado de este edificio, buscaban detener el proceso de deterioro que la fachada (compuesta por una gran cantidad de serpientes emplumadas, representaciones del dios de las tormentas y motivos marinos) y sus diversos elementos decorativos sufrían de manera intensiva. Los resultados permitieron detener el deterioro del edifico y además permitieron identificar una oquedad al pie del templo, la cual años más tarde sería explorada en el proyecto Tlalocan
 
2009               Un equipo coordinado por la arqlga. Verónica Ortega realiza trabajos de investigación, conservación y restauración en el palacio de Quetzalpapalotl. La intención es buscar una nueva ruta de visita en este espacio, así como revertir el daño que el conjunto ha sufrido por el paso del tiempo.

2009-2012  El arqueólogo Sergio Gómez lleva a cabo el proyecto Tlalocan, explorando la oquedad descubierta en 2003. Tras un escaneo laser del área, se sabe que el túnel descubierto alcanza una longitud estimada de 120 metros. Al final del túnel se busca despejar el enigma sobre si existen o no tumbas reales en su interior.

Actualmente el INAH continúa con las investigaciones en la zona arqueológica de Teotihuacan realizando exploraciones en La Pirámide del Sol, La Ventilla, La Ciudadela, Teopancazco y Xalla.

 

 
Arqueólogos

Los Arqueólogos

Linda Manzanilla*
Es arqueóloga y maestra en Ciencias Antropológicas por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México (ENAH, 1979). Hizo el doctorado de tercer ciclo en Egiptología en la Universidad de París IV (Sorbonne, 1982). Desde 1983 es investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y desde 1975, profesora de la ENAH. Actualmente es miembro de El Colegio Nacional (México) y de la Nacional Academy of Sciences de Estados Unidos. Es autora y/o editora de 19 libros, y 145 artículos y capítulos sobre temas relacionados con las sociedades urbanas tempranas en Mesoamérica, Mesopotamia, Egipto y la región andina, en particular sobre la vida doméstica, tema que ha abordado con una perspectiva interdisciplinaria. Desde hace más de 20 años estudia en particular la gran metrópolis de Teotihuacan.

*Fuente: Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM


Rubén Cabrera Castro
Estudió arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Posteriormente realizó estudios de doctor en arquitectura y urbanismo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Participó en las excavaciones de rescate en sitios donde se construían las presas de Malpaso, López Mateos, La Angostura, Chicayán y Cocula, y en distintos trabajos arqueológicos en los estados de México, Jalisco y Michoacán. Desde 1980 es investigador de la zona arqueológica de Teotihuacan, dónde ha desarrollado diversos proyectos, destacan el proyecto Teotihuacan 80-82, las exploraciones en la Pirámide de la Luna, Templo de Quetzalcóatl, La Ciudadela, entre otros. Actualmente dirige el proyecto La Ventilla.


Sergio Gómez Chávez
Licenciatura en arqueología y candidato a Doctor en Antropología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, adscrito a la Zona arqueológica de Teotihuacán. Ha dirigido varios Proyectos de Investigación y es autor de numerosos artículos sobre la presencia foránea, la estructura y organización de los barrios y la producción artesanal especializada en la antigua ciudad de Teotihuacán y la conservación del patrimonio arqueológico. Ha organizado y participado en diversos foros académicos en México y el extranjero. En dos ocasiones ha sido becado por ECOS-NORD y ANUIES-CONACYT para realizar estancia de investigación en Francia, impartiendo un ciclo de conferencias en la Universidad de la Sorbona, Paris IV. Por varios años fue profesor en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Es miembro activo de la Comisión de Defensa y Legislación del Patrimonio Cultural; ha sido suplente en la Secretaria General y actualmente Secretario de Organización del Sindicato de Investigadores y Docentes del INAH. En 2006 fue galardonado con el Premio Teotihuacán por la mejor investigación.


Verónica Ortega
Licenciada en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, con Maestría en Estudios Mesoamericanos por la Facultad de Filosofia y Letras de la UNAM y Especialista en Politicas Culturales y Gestión Cultural por la Universidad Autónoma Metropolitana, con reconocimiento de la Organización de Estados Iberoamericanos y el Centro Nacional de las Artes. Actualmente es estudiante del Doctorado en Estudios Mesoamericanos en la UNAM. Es Subdirectora Técnica de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacan (INAH), Directora del Proyecto de investigación arqueológica Barrio Zapoteca Tlailotlacan y del proyecto de Conservación del Complejo arquitectónico Quetzalpapálotl.

 

 
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La Ciudadela y el Templo de la Serpiente Emplumada. 02/09/2009

Imágenes del interior del túnel localizado debajo del Templo de la Serpiente Emplumada en Teotihuacan

 

 
Bibliografía

Referencias bibliográficas

Acosta, Jorge R.
1972  El Palacio de Quetzalpapalotl. Memorias No. 10 INAH, México

Bernal, Ignacio
1963  Teotihuacán, Descubrimientos, Reconstrucciones. INAH.

Cabrera Castro, Rubén
1982b  Memorias del proyecto arqueológico Teotihuacán 80-82. Colección científica No. 132 INAH

Caso, Alfonso
1966  Dioses y signos teotihuacanos. En: Onceava Mesa Redonda de Teotihuacan, pp 249

Gamio, Manuel
1979 [1922]  La población del Valle de Teotihuacán. México, Instituto Nacional Indigenista, [Secretaría de Agricultura y Fomento].

Gómez, Sergio
2000   La Ventilla: un barrio de la antigua Teotihuacan. Tesis de licenciatura ENAH-SEP

López Luján, Leonardo
2005  Guía práctica, Teotihuacán Estado de México”, en Revista Arqueología Mexicana, Vol. XX núm. XX, México.

Manzanilla, Linda
2004  Teopancazco: un conjunto residencial teotihuacano. En: Revista Arqueología mexicana no. 64. pp 50-53. Ed. Raíces
1993  Anatomía de un conjunto residencial teotihuacano en Oztoyahualco, México, UNAM, IIA.
1995  La zona del Altiplano Central en el Clasico” en Historia Antigua de México, vol II. El horizonte Clásico, 1ª edición, México, INAH, UNAM.

Marquina, Ignacio
1951  Arquitectura prehispánica INAH/SEP

Millon, Rene
1972  Urbanization at Teotihuacan. V1 y 2. University of Texas Press, Austin and London.
1966  Extensión y población de la ciudad de Teotihuacan en sus diferentes periodos” en XI Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, México.

Millon Rene, Bruce Drewitt y George Cowgill
1973  Urbanization at Teotihuacan México. Part 2, The Teotihuacan Map, University of Texas Press

Miller, Arthur
1973  The Mural Painting of Teotihuacan. Dumbarton Oaks, Washington.

Matos Moctezuma, Eduardo
2009  Teotihuacan , México, FCE

Morelos, Noel
1983  Espacios de producción y estructuras en Teotihuacan. Colección científica. INAH.

Rattray, Evelyn
1997   Entierros y ofrendas en Teotihuacan: excavaciones, inventario, patrones mortuorios. IIA UNAM.

Sejourne, Laurette
1955  Un palacio en la ciudad e los dioses: Exploraciones en Teotihuacan. INAH-SEP.

Serrano Sánchez, Carlos
2003 Contextos arqueológicos y osteología del barrio La Ventilla, Teotihuacan (1992-1994). IIA UNAM.

Sociedad Mexicana de Antropología
1972  Teotihuacan. XI Mesa Redonda. SMA.

 
Fotos

 

 

 

Última actualización el Jueves, 14 de Mayo de 2015 16:12