Monte Albán y Atzompa: La entrada al cielo PDF Imprimir E-mail

 

Zona Arqueológica de Monte Albán y Atzompa, Oaxaca1

“Entre todas las manifestaciones urbanas del México antiguo, la ciudad zapoteca de Monte Albán destaca por haber sido la más antigua en su fundación (500 a.C.), y por haber trascendido las épocas del desarrollo mesoamericano por lo menos trece siglos, lo que la convierte en la urbe más longeva, dónde se concentró el poder de un Estado expansivo en toda su expresión. Monte Albán controló por largo tiempo los destinos de los pueblos ancestrales del territorio conocido hoy como Oaxaca.2

Monte Albán fue la antigua capital de los zapotecas y una de las primeras ciudades mesoamericanas. Está ubicada a 15 minutos al poniente de la ciudad de Oaxaca, en la cima de una pequeña cordillera compuesta por los cerros Jaguar o Monte Albán, Atzompa o El Bonete, El Gallo, El Paragüito y Monte Albán Chico.

Lo que actualmente se conoce como la zona arqueológica de Monte Albán no es otra cosa que el centro ceremonial, la antigua ciudad abarcó un espacio mucho mayor, pues la población común se asentó en las laderas de esas colinas y utilizó más de dos mil terrazas construidas y modificadas para servir como unidades familiares y campos de cultivo3 , en la época de mayor esplendor abarcó una extensión máxima de 10 km2, conteniendo una población aproximada de 35,000 habitantes4.

Por su parte la zona arqueológica de Atzompa, ubicada 4 kilómetros al noroeste de la zona arqueológica de Monte Albán, se asienta en casi toda la superficie natural del cerro El Bonete a excepción de la ladera sur. Su nombre proviene del náhuatl y significa: En la cumbre del agua (Atl: agua; Tzontle: altura y cumbre; Pan: en o sobre)5.

Atzompa es un componente funcional de la ciudad misma de Monte Albán cuya característica principal es la presencia de unidades residenciales de alto rango social asociadas a conjuntos monumentales, plazas y juegos de pelota. Atzompa está conectada directamente por caminos con el centro ceremonial, su ubicación estratégica ofrece espléndidas visuales hacia el valle de Etla representando un importante punto de vigilancia.

 

Ubicación de la Zona Arqueológica de Monte Albán y Atzompa


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Arquitectura

Monte Albán6

La capital de los zapotecas se caracteriza por la riqueza de los templos y complejos habitacionales palaciegos. Los conjuntos arquitectónicos están integrados alrededor de la Gran Plaza y consisten en estructuras de piedra decoradas con talud tablero en su modalidad zapoteca de doble escapulario. La función de este espacio fue ceremonial y posiblemente mercantil.

Mapa Zona Arqueológica de Monte AlbánPlataforma Norte
Es un conjunto arquitectónico que limita la Gran Plaza hacia el norte, se trata de un basamento de enormes dimensiones compuesto por dos cuerpos. Alberga diversos complejos arquitectónicos enfocados a actividades ceremoniales.

Juego de Pelota
En Monte Albán han sido identificados hasta el momento seis juegos de pelota. El principal se encuentra en el extremo norte de la Plaza y presenta las características propias de los juegos de pelota de la región. Tres más han sido descubiertos en Atzompa y uno más en el Cerro del Gallo.

Edificio S o El Palacio
Es una estructura compuesta por dos cuerpos, tiene una escalinata central, alfardas en forma de talud. Al interior tiene 13 cuartos agrupados alrededor de un patio central, su acceso era sumamente restringido.

Sistema II
Es una estructura de dos cuerpos con una escalinata, flanqueada por dos alfardas,terminadas en talud y tableros de doble escapulario. En la parte superior hay un pequeño templo de base rectangular con cinco columnas al frente y otras tantas atrás sin muros laterales; al sur de este elemento hay un túnel techado con bóveda angular que comunica con los edificios centrales.

Edificio de Los Danzantes
Esta edificación de tres cuerpos pertenece a la época III B, con muros de talud recubiertos con lápidas esculpidas con las representaciones de figuras humanas en posición de contorsión y con rasgos físicos característicos de escultura olmeca.

Edificio J
Se encuentra separado de los otros edificios, es sin duda uno de los más interesantes debido a su orientación y forma, pues su planta asemeja una punta de flecha. Está compuesta por dos cuerpos, su escalinata está orientada hacia el noroeste, sus muros son verticales y recubiertos con lápidas con inscripciones. Se cree que la cámara anterior sirvió para observaciones astronómicas.

Edificios G.H.I.
Estas edificaciones se encuentran ubicadas en la parte central de la gran plaza. El edificio H es el más grande de ellos, está compuesto por dos cuerpos, una gran escalinata, dos tumbas y un templo en la parte superior compuesto por dos cámaras. Se cree que esta edificación pertenece a la época III-A aunque se siguió utilizando a finales de la época III-B. Frente a la escalinata principal hay un pequeño templete de base cuadrangular, en la que se encontró una máscara de jade con la representación del Dios Murciélago.

Plataforma Sur
Es una estructura muy grande que cierra la plaza. Esta conformada por dos cuerpos y desde la parte superior se puede observar integramente la gran plaza ceremonial. En la parte inferior y en las esquinas están empotradas varias estelas con relieves de figuras zoomorfas.

Tumba No. 7
Se encuentra al noreste de la Plaza, por debajo de un palacio, se trata de una cámara funeraria de base rectangular integrada por una ante cámara y una cámara con cubierta de bóveda. Aquí se encontró un entierro múltiple con ricas ofrendas correspondientes a la época zapoteca y mixteca, pues la tumba fue reutilizada por mixtecos quienes colocaron restos humanos y una rica ofrenda con piezas de oro.

 

Atzompa7

El sitio se divide en dos áreas mayores, el Área Nuclear y las Plazas Periféricas, están conformadas por 29 edificios, 13 plazas monumentales, tres juegos de pelota, dos residencias de alto estatus, 10 unidades habitacionales, así como 483 terrazas para cultivo distribuidas principalmente en la parte norte del cerro.

La Zona Nuclear se ubica en lo alto de este cerro y es dónde se encuentran las estructuras prehispánicas de mayores dimensiones, siendo ademá el área que actualmente se pude visitar. Esta conformada, entre otros por la Plaza A, B, C, D.

Mapa Zona Arqueológica de AtzompaPlaza A
Se ubica en la parte más alta del cerro y representa un conjunto de acceso restringido. Es de planta cuadrangular y está delimitado por cuatro edificios ubicados hacia cada punto cardinal. Tiene un adoratorio al centro de forma cuadrangular, esquinas remetidas, y escalinatas en la parte central de cada uno de sus lados, al centro tiene una subestructura, en forma de cruz.

Plaza B
La Plaza B está delimitada por cuatro edificios y una residencia de alto estatus, la Casa de Los Altares. Es de planta cuadrangular y es una plaza cerrada.

La Casa de los Altares
Es una residencia de alto estatus social formada por 14 cuartos divididos por muros de piedra y adobe, con pasillos, patio central, banquetas y con dos accesos de entrada a esta residencia. Entre sus elementos arquitectónicos más característicos se encuentran los tableros remetidos con grecas divididas entre sí por tableros de doble escapulario, uno de los elementos arquitectónicos más característicos de la arquitectura prehispánica de Oaxaca.

Asociado a la Casa de los Altares está el Juego de Pelota II y II. El primero de ellos está orientado este-oeste y en su composición también se puede observar que uno de los paramentos es de mayor altura que el otro, rasgo que se presenta en los tres juegos de pelota de este sitio. Por su parte, el Juego de Pelota III está orientado norte-sur, tiene dos cabezales, banquetas, cancha y paramentos.

Plaza C
Por sus características esta sería una plaza abierta y quizá el único espacio complemente orientado hacia la Plaza Principal de Monte Albán. Para accesar a esta plaza se puede entrar por el este, dónde hay una escalinata que comunica a esta plaza con el Juego de Pelota I.

Plaza D
Se ubica en el sector suroeste y a un nivel más bajo que la Plaza A. Está conformada sólo por un edificio alto de más de dos metros de altura, y por plataformas bajas no mayores a un metro de altura, conformando así un espacio central de planta cuadrangular. Este es un espacio cerrado.

Plaza F
Se ubica en el extremo norte del área nuclear. Está conformada por un edificio que cierra el lado este de la Plaza, hacia el norte y oeste tiene una plataforma que la delimita. Hacia el sur no tiene ninguna estructura por lo que la vista hacia el área nuclear es directa.

La Casa de Oriente
Es otra de las unidades residenciales de Atzompa. Se trata de un conjunto arquitectónico conformado por el Juego de Pelota I, un patio central y está delimitada en hacia los puntos cardinales por plataformas,dónde se construyeron habitaciones

Juego de Pelota I
Esta orientado norte-sur y tiene forma de I. En los extremos tiene dos cabezales de 21 metros de largo, paramentos, banquetas, cancha y nichos en las esquinas noreste y suroeste, tiene pisos de estuco y muros de mampostería en buenas condiciones, tiene dos escalinatas al oeste de ambos cabezales, así como drenajes. Este juego de pelota es más largo que el de la Plaza Principal de Monte Albán.

La ubicación de las residencias es un factor importante de diferenciación social en Atzompa, pues un mayor nivel altimétrico corresponde a una unidad habitacional de mayor rango social, teniendo una ubicación excepcional y una seguridad adicional por el cuidado de su ubicación. Las unidades de segundo y tercer nivel, están siempre más alejadas de los conjuntos arquitectónicos.

 

 
Historia


Historia

Monte Albán tiene su antecedente inmediato en el asentamiento de San José Mogote, el cual se caracteriza  por tener una población aproximada de 1400 habitantes, una extensión de alrededor de 14 Hectáreas y una dependencia de aproximadamente 20 aldeas. A partir de esta población se genera un importante crecimiento demográfico y su consecuente diferenciación de estratos sociales. De las líneas dinásticas de este sitio se generan las que fundan y señorean en Monte Albán en el siglo V a.C. Varias aldeas en todo el territorio oaxaqueño, entre ellas Monte Albán en los Valles Centrales, sientan las bases de lo que será el urbanismo en Mesoamérica.

Fase Monte Albán I (500-150 a.C.)
Inicia la urbanización en la ciudad. El edificio de los Danzantes es la muestra más representativa de la arquitectura y escultura del inicio de la ciudad. Otros edificios correspondientes a esta fase será la subestructura del edificio IV, la subestructura de la Plataforma norte decorada con una gran serpiente que rodea toda su fachada. Las deidades de esta época han sido asociadas a la tradición olmeca, específicamente al jaguar. La organización social era de forma piramidal, una verdadera organización que permitió diversas innovaciones tecnológicas

Desde sus primeras etapas se destaca el uso de la escritura y el diseño en bajorrelieves, representados en los Danzantes dónde se puede apreciar representaciones de personajes aparentemente sacrificados o vencidos acompañados de numerales, glifos y toponímicos, esta información ha podido relacionar varios de los toponímicos con los actuales poblados, ayudando a generar una idea más clara del área de influencia de Monte Albán, la cual abarcaría desde Cuicatlán hasta el norte del Pacífico Sur.

Fase Monte Albán II (150 a.C.-200 d.C.)
La obra de mayor envergadura es la nivelación de la Plaza principal, para lo cual se tuvo que rellenar diversas áreas y recortar algunas salientes del cerro. Durante esta fase la ciudad adquiere sus elementos urbanísticos definitorios, sus edificios muestran, además del carácter ritual, funciones complementarias a las actividades religiosas. Durante esta fase destaca la planificación de la Gran Plaza, El Edificio J, Los Danzantes y algunas construcciones palaciegas y de culto sobre la Plataforma Norte. De esta manera es claramente identificable la presencia de cuatro niveles de jerarquización arquitectónica que van desde grandes construcciones de tipo religioso y administrativo, residencia palaciegas, residencias menores de mampostería o adobes y pequeñas casas de bajareque. La construcción de las primeras canchas de juego de pelota corresponden a esta época. La deidad Coicijo, dios de la lluvia, se erige como deidad del mundo zapoteco.

Fase Monte Albán IIIA (200-600 d.C.)
Durante esta fase, Monte Albán se consolida como la capital del mundo zapoteco, alcanzado una población de veinte mil habitantes. Se construyeron y reconstruyeron enormes plataformas para soportar diversos templos, dándole así los límites formales a la Gran Plaza, su axis mundi.

En esta época, Monte Albán se convirtió en una ciudad expansionista, centro de intercambios comerciales, de artes y de ciencias. Esta fase se distingue  por la consolidación de la tradición funeraria zapoteca principalmente a través de entierros pertenecientes a las élites del poder.

Durante este momento se ha identificado una estrecha relación con el Altiplano Central, especialmente con Teotihuacan, con quien mantenía una compleja y amistosa red de comercio. La influencia teotihuacana se deja ver en aspectos arquitectónicos y de alfarería, a su vez, en Teotihuacan se establece un barrio de indiscutible estilo zapoteco, conformado por casas, palacio y tumbas.

Fase Monte Albán IIIB-IV (600-900 d.C.)
También llamada fase Xoo, esta fase marca el clímax y decadencia de la ciudad. La población rebasa los 30000 habitantes, extendiéndose sobre 6.5 Km2 y ocupando los cinco cerros que forman el sistema montañoso. Corresponde a esta etapa la mayoría de los las fases constructivas actualmente expuestas en la ciudad. A consecuencia del colapso teotihuacano, este es el momento de menor contacto con la parte central de México y de máximo esplendor de la ciudad.

Durante esta fase, Atzompa fue masivamente construido, desempeñándose como un emplazamiento funcional pero sobre todo como punto de observación. En la Plaza, algunas construcciones son modificadas, convirtiéndose en verdaderos complejos ceremoniales, como los edificios IV y M, pues se anexa un patio cuadrangular cerrado con adoratorio central y una plataforma baja en su punto de contacto con la plaza, su acceso escalonado permite restingar el paso a su interior. Hacia la porción sur se construye un muro defensivo, reduciendo sus límites pero defendiéndola de mejor forma.

Fase Monte Albán V (900-1500 d.C.)
Se da la disolución de la hegemonía zapoteca de Monte Albán, se dejan de construir grandes estructuras y de erección de estelas con temas militares. La ciudad fue gradualmente abandonada, los diferentes sitios de mayor jerarquía pugnan por el poder político y se da la división del territorio antes encabezado por Monte Albán, obligando a las élites a dejar las alturas y a bajar a fundar otras poblaciones en el valle, sin embargo no existiría más otra ciudad como Monte Albán.

Aunque nunca es abandonada del todo Monte Albán subsiste solo como sitio sagrado.

 
Exploraciones


Exploraciones en Monte Albán y Atzompa

La primera referencia de Monte Albán corresponde a 1806. En un viaje por lo que en ese momento constituía el territorio de la Nueva España, Guillermo Dupaix visita Monte Albán y realiza una exhaustiva descripción de la plaza central y los montículos que la forman, realiza además excavaciones y localiza las primeras cinco piezas de lo que se conocería posteriormente como Los Danzantes. La descripción es acompañada por ilustraciones de Luciano Castañeda, quien además hace el primer croquis de la antigua ciudad. Los resultados fueron publicados en 1830 bajo el titulo Antiquities of Mexico.

En 1849 Juan Bautista Carriedo describe Monte Albán haciendo alusión al estado de conservación de esta “fortaleza” y dibujando algunas piedras grabadas y otras “curiosidades”. Las memorias son publicadas en Estudio histórico y estadístico del Estado Oaxaqueño. Para 1855 José Munguía y Galardi considera Monte Albán como una “guarnición militar”, es el primero en reflexionar sobre el origen exógeno de las piedras grabadas y la problemática de abastecimiento de agua para la subsistencia de la ciudad. En 1857 el naturalista Johann W. von Müller realiza importantes aportaciones al levantar un mapa general del centro ceremonial y sus alrededores inmediatos.

En 1895 William H. Holmes con impresionante maestría realiza dibujos de los edificios expuestos, contabilizando más de 50, proporciona además el primer registro de medidas y localización de cada uno de ellos; detecta excavaciones realizadas por saqueadores y plantea las primeras ideas sobre la superposición de estructuras.

Iniciando el siglo XX, Leopoldo Batres realizó un croquis de la disposición de los edificios y lleva acabo exploraciones en la Plataforma Sur, Edificio L, adoratorio del Patio Hundido, Sistema M, Plataforma Norte, Edificio VG y Edificio J.

Entre 1931 y 1958 se realizan las primeras exploraciones sistemáticas en Monte Albán dirigidas por el arqueólogo Alfonso Caso, a sus investigaciones se debe el aspecto actual de la antigua capital zapoteca. La exploración de Monte Albán tenía el objetivo, además del estudio arqueológico, de entender el origen de las comunidades indígenas que habitaban los Valles Centrales de Oaxaca. Entre 1937 y 1939, como parte del mismo proyecto, Jorge Acosta explora y restaura un juego de pelota, el montículo principal con su adoratorio y dos patios, en Atzompa

En 1978, Richard Blanton inicia el proyecto Prehistoria y Ecología humana del Valle de Oaxaca, tomando como fundamento el análisis de patrón de asentamiento en la región. Blanton realizó el levantamiento topográfico de la Zona Arqueológica de Monte Albán y su área circundante, calcula el área en 21 Km2 e identifica 2073 terrazas.

En 1985, Marco Antonio Aguirre llevó a cabo el levantamiento topográfico de Atzompa, asignándole la nomenclatura que hasta hoy en día es empleada para los distintos elementos arqueológicos que la conforman. En total registró 29 edificios, 11 plazas, 3 unidades habitacionales, 3 juegos de pelota. Dos años después la UNESCO, declara a la Zona Arqueológica de Monte Albán Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Entre 1992 y 1994 el arqueólogo Marcus Winter realiza el Proyecto Especial Monte Albán con el objetivo claro de explorar y proteger la antigua ciudad. Los trabajos se concentraron en la Plataforma Norte, la Gran Plaza y la Plataforma Sur. Define además el polígono de protección de la zona arqueológica. En 1993, por decreto presidencial, Monte Albán es declarada como Zona de Monumentos Arqueológicos. Entre 1999 y 2001 como consecuencia de un fuerte terremoto y una temporada de lluvias excesiva, cerca de un 70 por ciento de los edificios y estructuras sufren daños estructurales. A través de un proyecto especial se atiende y recupera la estabilidad arquitectónica de los edificios, generando una nueva dinámica de preservación y restauración.

Entre los años de 2005 y 2015 se implementa el Plan de Manejo de la zona arqueológica de Monte Albán. Se trata de un corpus administrativo y funcional que integra la investigación, la preservación y el resguardo del patrimonio cultural, buscando la vinculación con las comunidades locales y las instituciones especializadas.

En 2007 inician formalmente las investigaciones en Atzompa, proyecto dirigido por la arqueóloga Nelly Robles. Algunos de los objetivos incluían: la puesta en valor del Conjunto Monumental, la conservación integral del sitio, replanteamientos teóricos del desarrollo político, histórico, social y económico de este sector de Monte Albán, así como el estudio del patrón urbanístico de Monte Albán.

En el año de 2012 se descubre en Atzompa el entierro de un individuo de alto rango de la antigua sociedad zapoteca, acompañado de una ofrenda. Se trata de un complejo funerario inédito, compuesto por tres cámaras mortuorias. Entre otros objetos se encontró una vasija roja con un rostro humano, que se estima data de 650-850 d.C. En este mismo Atzompa es abierta al público.

 
Arqueólogos

 

Los Arqueólogos

Alfonso Caso Andrade*
Figura emblemática de la arqueología mexicana, famoso internacionalmente por los descubrimientos de casi 180 tumbas en Monte Albán, Oaxaca, en particular las 104 y 105, y la tumba 7 con sus invaluables tesoros y joyas, a Alfonso Caso también se debe el entendimiento de un largo periodo indígena, ya que con su descubrimiento del carácter histórico del contenido de documentos pictográficos pudo reconstruir la genealogía de tres mil príncipes mixtecos y mil años de historia mesoamericana.

Además es uno de los principales exponentes de la llama Escuela Mexicana de Arqueología que toma en cuenta el estudio sistemático y combinado de la lingüística, la etnografía y la historia de los pueblos, y que se apoya en la reconstrucción de la arquitectura monumental, la cerámica, los restos humanos, los libros sagrados, los mapas.

La atención académica de Caso también se enfoco a la cultura y la religión de los aztecas, ya que descifro la Piedra del Sol, lo mismo que el sistema calendárico mexica.

Su trabajo en Monte Albán de 1931 a 1943 es aun modelo para proyectos de investigación por el rigor técnico y metodológico de sus técnicas de excavación en terrenos de cultivo o desenmarañando tortuosas vegetaciones.

Caso fue un estudioso de la glífica zapoteca y mixteca y analizó los calendarios prehispánicos para ubicar hechos en códices y estelas principalmente mixtecos; así pudo descifrar la vida de los antiguos pueblos; llegó a comprender los jeroglíficos zapotecos usados en 500 a.C. y el sistema de escritura mixteco grabado en pieles de venado. Uno de los primeros documentos que da cuenta de este trabajo es “Mapa de Teozacoalco” (1949), con el que se puede correlacionar el calendario antiguo con el contemporáneo y ubicar geográficamente a los mixtecos o ñuusavi, los hombres de las nubes.

Su método interpretativo de los códices, resultado de 40 años de trabajo, aún es utilizado para propuestas de actualidad. Además, estableció una secuencia cerámica tan precisa que pudo ser relacionada con secuencias paralelas en otras culturas, y continua vigente.

Nacido en 1896, para 1918 ya era maestro en filosofía, abogado un año después y arqueólogo en 1925. Conjugaba sus estudios con la enseñanza del derecho, la epistemología, la arqueología mexicana en la Escuela Nacional de Antropología, de la que fue cofundador, y etnología general en la Escuela Nacional de Altos Estudios, que se convirtió en Facultad de Filosofía y Letras.

Profesionalmente se inicio como abogado del Departamento Jurídico de la Secretaria de Industria y Comercio (1922-1927), después fue director de la Escuela Nacional Preparatoria (1928-1930) y jefe del Departamento de Arqueología del Museo Nacional de Antropología, Historia y Etnología, hoy Museo Nacional de Antropología (1930-1933), del que fue director entre 1933 y 1934.

Su larga Vocación como servidor público continúo al ser cofundador y Director general de Enseñanza Superior e Investigación Científica de la Secretaria de Educación Publica (1944); rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (1944-1945), destacando que en su mandato aprobó la Ley Orgánica de esa Institución, la cual sigue en vigor.

También fue secretario de Bienes Nacionales e Inspección Administrativa (1946-1948); jefe de exploraciones en las zonas arqueológicas de Atzompa Yucuñudahui, Yuquita y Monte Negro, en Tilango (1948-1949), así como fundador y director del Instituto Nacional Indigenista (1949-1970), vocal de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, miembro fundador de  El Colegio Nacional (1943) y de la Academia Mexicana de la Historia, correspondiente a la Real de Madrid.

Fue autor de 300 obras, entre las que destacan El teocalli de la Guerra Sagrada (monolito encontrado en los cimientos del Patio Nacional (1927), Las estelas zapotecas (1928), La religión de los aztecas (1936), Las exploraciones de Monte Albán (3 vols.), Trece obras de arqueología mexicana (1938), Calendario y escritura de las antiguas culturas de Monte Albán (1947), El pueblo del Sol (1953), y las Interpretaciones de los Codices Gomez de Orozco (1954). Tambien fue autor de Los calendarios prehispánicos (1967), El tesoro de Monte Albán (1969), y Reyes y reinos de la Mixteca (2 vols., 1977-1979) de publicación póstuma.

Diez años antes de morir, este erudito arqueólogo e historiador recibió el Premio Nacional de Ciencias (1960).

Falleció el 1970, y se le recuerda como uno de los personajes más sobresalientes de la antropología mexicana de ls años treinta a los sesenta del siglo XX, quien se comprometió personal y políticamente con los herederos de las culturas que estudio. A él se debe la frase: “hay que revalorar al indio vivo a través del conocimiento del indio muerto”.

Dos semanas antes de su muerte recibió el premio Bernardino de Sahagún en Antropología por parte del INAH.


* Por: Javier González Rubio Iribarren
2010 Forjadores del INAH 1939-2009. Pp 21-24. INAH México





Nelly Robles#

Arqueóloga egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, maestra en Restauración de Monumentos por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía y doctora en Arqueología por la Universidad de Georgia. Es especialista en la elaboración de planes de manejo y ha sido nombrada experta por el ICOMOS-UNESCO para la evaluación de sitios Patrimonio Mundial

Durante su trayectoria profesional se ha desempeñado como investigadora del Centro INAH-Oaxaca coordinando proyectos arqueológicos en la región de la Cañada y de los Valles Centrales. Fue directora de la Zona Arqueológica de Monte Albán dónde coordinó su Plan de Manejo, propiciando un trabajo con las comunidades en pro de la conservación de este patrimonio cultural. En 2009 fue nombrada presidenta del Consejo de Arqueología del INAH y en 2012 fungió como Coordinadora Nacional de Arqueología.

Es miembro de organismos como la Sociedad Mexicana de Antropología; el Colegio Mexicano de Antropólogos, el Colegio Mexicano de Arqueólogos. Fue coordinadora del ICOMOS Oaxaca y secretaria de Asuntos Internacionales de ICOMOS México. Fue directora Regional de América Latina del Comité Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico (ICAHM). Entre 2002 y 2004 formó parte de la Mesa Directiva de la Sociedad Americana de Arqueología, así mismo fue miembro del Consejo del ICCROM de 2003-2007.  

La doctora Nelly Robles también se ha desempeñado en la docencia y la coordinación académica, siendo en este último rubro la responsable del desarrollo en cinco ocasiones de la Mesa Redonda de Monte Albán, Oaxaca. Ha publicado alrededor de 50 producciones editoriales y ha impartido más de un centenar de conferencias a nivel nacional e internacional.


#Fuente: INAH Noticias
 

 
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Alfonso Caso

 
Bibliografía


Referencias bibliográficas

Caso, Alfonso
1969 El Tesoro de Monte Albán. Memorias del INAH. T. III. INAH-SEP

Caso, Alfonso e Ignacio Bernal
1952 Urnas de Oaxaca. Memorias no. 11. INAH

Robles García, Nelly
2001 Breve historia de las discusiones sobre Monte Albán. En: Memoria de la Primera mesa Redonda de Monte Albán. INAH.
2004 Historia de la arqueología en Oaxaca, Gobierno del Estado de Oaxaca-CONACULTA-INAH, México.
2011 Monte Albán: su desarrollo urbano y arquitectónico. En: Seis ciudades antiguas de Mesoamérica. Sociedad y medio ambiente. Pp. 47-64 INAH.  
2012 Monte Albán. En: Diálogos con el pasado, recuento. Pp183-194. INAH, México.

Robles García, Nelly y Agustín Andrade Cuautle
2011 El Proyecto arqueológico del conjunto monumental de Atzompa. En: Memoria de la Quinta Mesa Redonda de Teotihuacan. INAH.

Marquina, Ignacio
1994 Monte Albán. En: Memorias de Ignacio Marquína. INAH.

 

 
Fotos

 

Última actualización el Jueves, 14 de Mayo de 2015 15:06